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D.N.I. (días no contados)

La hoja que está a medio camino
entre el pétalo y la caduca.

El folio blanco,
la tinta negra,
la estructura libre.

El aire.

La palabra,
tú,
no más que tú.
Azul.

La raíz, la piedra y el aroma,
el camino, los recuerdos y el verde.
Los surcos arados en la tierra roja,
la ventana de los visillos cielo.

Telón.
Yo.


 [1 de junio, a partir de unas notas.]

Sevilla.

Enmaraña de azulejos
que dan su color a España.

Jardines que trasminan
entre lazos de albero y jazmines.

Y no hay otro lugar.

Riñas y cruces de miradas desencadenadas
entre espadañas de cal y dos niñas.

Aliento de palmas y ramos
en ese domingo que de su gente es alimento.

Y no hay más.

Brazos vestidos de azahares
que no piden más que abrazos.

Sueños de un pintor barroco
que moriría por ser su dueño.

Principio y final.

Red de añoranzas policromadas
que son la esencia de su ser.

Manto de madreselvas doradas
que vienen perfumando con su canto.

Origen y verdad.

Estás hecha de albahaca y de mañanas
de suspiros y de tardes rojas.
Estás hecha de la gracia de los creadores
y de la paciencia de las que saben posar
para ser el hilo fino del lienzo,
el brillo de la mirada de cristal.

Eres, simplemente: eres.

Sevilla; te rompes en la Giralda
para hacerte vertical,
para acariciar las estrellas
y darle tu dedo al sol.

Sevilla, Sevilla, Sevilla.

Mi norte y mi guía,
mi noche y mi día.

Mi adiós.

Sevilla.



[15 de diciembre de 2011 tras haberle dado muchas vueltas]

Horizonte.

Se acabaron los lunares de tu cuerpo,
se acabaron las marcas y los dientes;
es lo que tiene contar de memoria,
que un día se borran los recuerdos
y al día siguiente se te olvidan hasta los números.

Han llovido demasiadas noches
para seguir respirando
el aire de tus esquinas.

Las fechas vuelven a ser blancas,
los calendarios huelen a nuevo
y las pisadas...
ay las pisadas dejan huellas firmes.
Se acabaron siluetas sin formas
de pies desdibujados en la arena.

Ahora mar y puerto
con sus barquitos, sus diques y sus veleros,
con su olor a sal y a extranjero,
con su sabor a piel y su eco de horizonte.


[29 de octubre de 2011, inspiración en el metro]


Sur.

En mis latidos,
en mi almohada,
en mi mirada,
en las plantas de mi balcón.

En mis recuerdos,
en mi madre,
en el sí y en el no,
en mi camino.

En mis noches,
en las noches que lleguen,
en el "ti" de mañana,
en mis desafines.

En los trenes,
en la oscuridad,
en los deseos,
en el mar.

En cada uno de mis nortes:
Sur.


[19 de agosto de 2011]

Veranos.

A mi tía.
De jazmines están hechas
las tapias de mi corral.
Las noches de estrellas claras;
niños corren, juegan, gritan.

Señoras sentadas en las puertas
de palabrerías y abanicos.

Y al fondo: La Vega.

La voz que anuncia la merienda,
el sol, "El Pozo" y los olivos,
- "Ay aquella voz que ya no suena
ni el coche pita en la puerta"-

Y más que nunca: La Vega.

Tardes de nardos
que anuncian el final
o el comienzo del año.
Años trastocados por los cursos,
septiembres que son diciembres.

Y de fondo: La Vega.


[9 de agosto de 2011]

25 de Julio.

365 días,
quizás la misma luna,
una sonrisa a medio dibujar
y una historia.

Un sombrero, la Sagrada Familia y tú.
Muchos helados de verano,
muchas noches de paseo
por Sol, Oriente y Alcalá.
Algún teatro más que malo
y el momento cinematográfico del año.

Eléctricos, azules, vivos,
perdidos
y mucho miedo.

Miedo a mirar sin muros;
pero vivos.

La sonrisa se dibuja del todo,
ya lo decía el poeta:
"las palabras son una catarsis"

Punto final.


[25 de julio de 2011, inevitable, feliz]

Nota 2 (La felicidad).

- ¿Qué eres?

- Artista.

- ¿A qué te dedicas?

- A un trabajo que me hace levantarme cada mañana por inercia, pero aún así, en este momento, soy feliz, muy feliz. La felicidad es un estado no una búsqueda.


[22 de julio de 2011, la felicidad]

Nota 1

De piedras y cemento sin pulir
están hechas las calles de tu mirada.

Déjame correr,
déjame volar.

[20 de julio de 2011, inspiración en un bus de línea]

Un mal invierno lo tiene cualquiera.

No soy mi piel;
verde olivo,
blanco azahar,
suave, canela en rama.

No soy mi
piel;
donada y deleitada,
adormecida,
candente.

Soy
piel prestada,
olvidada de un subconsciente;
de tus lunares,
tus marcas y tus dientes.

Soy piel que aborta la ilusión;
restregada,
cuarteada en tus desaires,
doloriente y terca.

No soy la piel que habito.


[Texto escrito en mayo de 2011]

A mi pueblo.

El Viso del Alcor.

Tapias bañadas de buganvilla
en calles donde los suspiros delatan
y en los recovecos baila el viento.

Añoranza,
en los rincones de la memoria
donde las piedras se llenan de recuerdos,
donde el azahar rompe aunque sea enero.

En esta habitación sin vistas
las paredes se convierten en frescos
y te llenan la mirada de fachadas,
de mañanas y olores a septiembre.

Añoranza,
que no olvido un callejón
y los cantos de los grillos en verano,
porque aquí los grillos no cantan
ni florecen los balcones en mayo.


[Texto sin fecha, pero anterior a 2006. Lo he reescrito para publicarlo, modificando algunas partes.]

A mi madre.

Deseo volver a los otoños de candelas en el corral,
a los niños jugando sin horas
-síndrome de libertad desmelenada-.

Deseo volver a las calles naranjas de azahar,
a los balcones de geranios,
a los patios de cal y barro.

Volver por unas horas a los cantos para dormir,
a los cuatro palos convertidos en el caballo más grande.

Volver a los veranos eternos,
a la persecución de lagartijas,
al sol despertándome sin calma,
a los inviernos de mantas y abuelos.

Volver al abrigo de los gatos
y al cantar del vientre.

Volver a unos añorados brazos
donde alojarme por unas horas
en las sábanas únicas de la piel,
en la caricia de mi madre,
en el susurro de la protección.


[Texto escrito en agosto de 2006; por razones obvias es con el que tenía que inaugurar este blog]